Te parecerá mentira. Pero supongo, que si me conocieras como me conoce mi madre pensarías ¿pero cómo puede ser que dedique tanto tiempo a trabajar con papel? La respuesta es fácil: por los beneficios emocionales que me aporta. Porque soy nerviosa y apasionada, pero el papel me tranquiliza.

Y es que ya no se trata de la pasión que siento por mi negocio, ni de las horas que le dedico después de hacer una jornada de trabajo por cuenta ajena. No, no se trata de eso. Porque es posible que tú no te dediques a trabajar con papel, pero seguro que cuando coges unas tijeras o troceas un trozo de papel con tus manos te relajas. Ahí está el kit de la cuestión: el papel.

Se conocen muchos beneficios emocionales cuando trabajas con papel. Porque cuando recortas papel y lo trabajas con tus manos, lo haces desde dentro, desde tu esencia. Y esa conexión es muy poderosa. Si no me crees, pruébalo.

Hace que te relajes, estimula tu imaginación, fortalece tu autoestima y lo mejor es que te lo pasas de maravilla. Y no sólo eso. Se desarrolla tu concentración y disminuye en picado el estrés. En definitiva, que trabajar con papel es un gran aliado para estimular la creatividad, la destreza manual y la perseverancia.

Es por ese motivo que empecé a impartir talleres florales. Es mi forma de ayudar, de poner mi granito de arena en este mundo donde las cosas se quieren para ayer y el estrés está a la orden del día. Dedicarte una mañana para ti, rodeada de mujeres inspiradoras y creativas como tú, es un plus. Y si además, haces una flor de papel por ti misma la sensación de conseguirlo es muy gratificante, es un “yo puedo hacerlo”, otro beneficio emocional muy potente.

En mi caso trabajo a diario con diferentes tipos de papeles. Y también me gustaría hablarte de ellos, para que los conozcas con detalle y acercarte un poco más a mi mundo de papel:

  • Papel japonés o washi (wa=papel y shi=japonés): es un papel tradicional que se caracteriza por ser delicado y muy resistente. Un papel que se fabrica utilizando materias primas de plantas de la flora local. Un papel especial con mucha historia detrás, fabricado de manera artesanal en Japón por papeleros especializados. Existen diferentes variedades y entre los más conocidos tienes el chiyogami, yuzen y katazone (en otro post ya te entraré más en materia).

  • Papel crepe: es el papel pinocho de toda la vida. Pero ahora de forma chic se conoce como papel crepe o crespón.. Yo lo utilizo para crear flores de papel. Existen diferentes variedades: extrafino o fino, de doble cara y florista con una gran surtido de colores. Trabajo con diferentes marcas: Canson, Fabrisa, Clairefontaine y Lia Griffith (de Werola). Para mí el mejor por calidad/precio es el papel de Lia y lo puedes conseguir en la web de Marcar y Crear.

  • Papel de seda: es un papel muy fino, frágil, delicado y translucido. También existe una gran cantidad de colores diferentes. Este lo utilizo para para el packaging de mis productos y para hacer flores de papel. Como esta amapola roja, que el papel de seda le da ese punto de fragilidad que caracteriza a esta flor.

 

Y hasta aquí todo lo que quería explicarte hoy. Y a tú, ¿has trabajado con tus manos con papel? ¿Conocías todos los beneficios emocionales que puede aportarte?

Te leo aquí abajo en los comentarios 😉

 

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